🗞Autoconcepto: lo que Eres v.s lo que Deberías Ser

Para encender una vela, solo hace falta un cerillo.

Después de décadas de conflictos, especialmente con mi cuerpo y con mi imagen, cuando ya estaba cansada de una guerra interna que parecía no tener fin. Después de infinidad de estudios, talleres, libros y maestros, pude darme cuenta que en cada uno de ellos existían dos factores que se habían convertido en el común denominador de mi sufrimiento físico, emocional y espiritual:

👉 La guerra y la discrepancia entre lo que «debería ser« y lo que «realmente era«.

Ese punto donde creencia y realidad chocan, es donde se encuentra el más profundo e inútil sufrimiento.

De ahí que tantos autores recalquen, cada uno con sus palabras y filosofía, la importancia de hacer las paces con el HOY, la importancia de ESTAR PRESENTE, tomar lo que llega, fluir y sacar el mejor provecho de ello.

Tanto, que es una de las bases para reconciliarnos con nuestro cuerpo y nuestra imagen.

Si bien es un tema que da para horas de artículos, talleres, libros y novelas, y que por supuesto aplica para cualquier área de nuestra Vida, quisiera hoy simplificarlo con un término que significó una luz en mi camino cuando de hacer las paces con mi cuerpo se trató…

AUTOCONCEPTO

Antes, mucho antes, de hablar de Autoestima (amor hacia uno mismo), me parece VITAL, conocer, entender e integrar el Autoconcepto (aquello que soy), porque ¿cómo puedo amarme, si no tengo claro qué es aquello que voy a amar?

¿Cómo puedo amar aquello que ni siquiera puedo ver al espejo con paz y tranquilidad?

¿Qué es lo que hace que algo aparentemente tan sencillo como lo es apreciar nuestra imagen frente al espejo, se convierta en una hazaña de proporciones monumentales?…

La enorme, enmarañada, compleja y densa red de creencias sobre lo que deberíamos ser, sobre cómo deberíamos vernos, sobre cuánto deberíamos pesar, sobre la consistencia que nuestros brazos, muslos, abdomen, glúteos, pecho, cuello, mejillas, deberían tener.

Esa telaraña, hecha de ideas, sueños, inseguridades, tendencias, modas, emociones encontradas, limitaciones, miedos, esa es la red que si bien hoy solo describo de manera simple, es de naturaleza en extremo compleja; y es la que nos confronta, choca y hace añicos lo que realmente somos.

Nuestra ilusión, nacida de la inconformidad, le gana, hoy por hoy, a lo que sí existe, a lo que, de poder verla y recibirla sin expectativas, podría convertirse en la mejor aliada que tenemos para vivir plena e intensamente: nuestra realidad

Y es ahí donde entra el autoconcepto. El antídoto perfecto para la maraña de sueños, ideas y creencias (la mayoría de las veces irreales e inalcanzables) que nos hacen dejar de apreciar, valorar y cuidar todo aquello que sí tenemos.

¿Han escuchado esa frase de: no sabía lo que tenía hasta que lo vi perdido?

Pues, eso aplica no sólo a una bella familia, un gran trabajo o a un sueño. También aplica a nuestro cuerpo. Entiendo que sea difícil verlo porque pensamos que perder el cuerpo es perder la Vida, de ahí que nadie lo tome como una posibilidad, pero, nuestro cuerpo es un todo y sus partes, podemos perder, sin que detrás se nos vaya la Vida.

Elegir el camino del rechazo al cuerpo, es elegir una senda llena de dolor, oscuridad, insatisfacción, frustración, enojo, peleas, ansiedad y arrepentimiento.

¿Vale la pena vivir así? 🤔

Por mucho menos dejamos de hablarle a amigos, novios, esposos y familiares ¿crees que puedes divorciarte de ti mism@? ¿puedes dejar de hablarte? ¿dejar de verte y pensarte?… a donde sea que vayas, tu cuerpo irá contigo, durante TODA tu Vida, está en ti hacer que su compañía sea la de un buen amigo o la de tu peor enemigo.

¿Cómo funciona esto del Autoconcepto?

Cuando tenemos claro quién y cómo somos, incluyendo lo que sí nos gusta y lo que no; cuando podemos reconocernos por aquello que realmente existe y es, en mi caso:

Bajita, de piel blanca, ojos verdes hundidos que necesitan lentes, párpado que tiende a caerse, nariz respingada y con secuelas de una cirugía con mala cicatrización, cabello lacio, muy delgada de arriba, busto pequeño, curvilínea de la cintura para abajo, cadera pronunciada, trasero aún más pronunciado, piernona, con uñas fuertes pero que se entierran, muchas pecas, muchos lunares, celulitis, estrías, brazos musculosos y con “alita de salero”, enfermiza en cuanto a gripas se refiere, buena digestión, fácil inflamación abdominal, inteligente, incisiva, mediadora y un amplio etc.

Mucho que «cambiar» si me mido por los estándares de belleza y las modas de mi época. Pero, cuando realmente decidí dejar de vivir en sufrimiento, tuve que comenzar por entender que aquello que ES y aquello QUE SEGÚN YO DEBERÍA SER son dos caminos que, haga lo que haga, siempre tirarán para lados opuestos. Los estándares y las modas cambian, yo, conforme crezco, cambio, y difícilmente lo haremos a la par.

¿Con cuál quedarte? ¿con el «es» o con el «debería ser«? 🤔

Depende de qué quieras. Tu felicidad puede depender de algo efímero y cambiante como la moda, el miedo, las inseguridades y las tendencias, o de algo tangible, honesto y real… aquello que ERES HOY.

¿Te cuesta trabajo la idea de apostar por lo REAL?

Se dice que aquel que no conoce la historia está condenado a repetirla…

Autoconcepto

👉 Comienza por hacer una lista de todas las cosas que te describen, divídelas en físicas y de personalidad… en resumen: escribe cómo eres y quién eres.

Esto incluye lo «bueno» y lo «malo»: tus hermosos ojos, los brazos “guangos” o la panza que tanto te molesta, tu estatura, tu silueta, los hoyitos de celulitis y las estrías que tanto luchas por esconder, tus piernas flacas o gordas, el lunar sexy que siempre te han chuleado, tu cabello, tus gustos, lo que no te gusta, tu carácter, tus habilidades, tus debilidades, etc.

Ahora integra ambas listas y divídelas en dos:

👉 Las cosas que SÍ TE GUSTAN

👉 Las que NO TE GUSTAN

El camino de la auto-aceptación se emprende a través de tus cualidades, no de tus defectos, éstos solo generan inseguridades, miedo y desamor.

Por otro lado, las cualidades y los defectos son espejos de sí mismos. Por ejemplo, es una línea muy fina la que separa a la perseverancia de la obsesión. Detecta lo que sí te gusta y podrás trabajar directamente en lo que no.

Tendemos a poner nuestra atención en aquello que nos disgusta y olvidamos todas las cosas bellas que sí, incluso muchas veces ni siquiera las notamos o las damos por sentado. Tu lista ¿tiene muy pocas cualidades? Pregunta a aquellos más queridos y cercanos a ti ¿qué cosas consideran bellas de ti? te podrías llevar una grata sorpresa.

Recuerda ⚠ cuando estamos en un lugar oscuro, desde el cual no podemos encontrar nada positivo, con UNA cosa basta, una sola a la cual aferrarse. Para encender una vela, solo hace falta un cerillo. La luz que necesitas, vive en ese cerillo, un solo chispazo y poco a poco tus ojos podrán ver un mejor camino, un camino de amor y de aceptación realista.

En el video de este viernes retomaré este ejercicio y te daré los siguientes pasos que debes tomar para usar estas listas y sacarles el mejor provecho ¡No te lo pierdas!

Gina Tager

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4 comentarios

  1. Hola Gina me encanta tu trabajo me llega en el alma pero me cuesta mucho trabajo entender el sufrir de hipotiroidismo y ver en todas partes que no hay dieta para ello es solo un estilo de vida el que hay que cambiar no gluten no lácteos no azúcar no maíz no granos no frutas no soya ni verduras con transgénicos no agua sin filtros etc etc etc una lista interminable que quisiera llorar 😭 Me deprime enormemente y ya no es por ser gorda o flaca si no que si no lo hago mi salud se deteriorará más y más y eso me genera muchísima ansiedad y frustración que no se cómo manejarlo

    • Hola Bárbara, muchas gracias por compartir tu sentir y parte de tu historia, ya que estoy segura que esto es algo con lo que mucha gente puede identificarse. Lo primero que hago en esos casos es recomendar trabajo multidisciplinario, esto es, hacer seguimiento médico, nutricional y de coaching donde todos los involucrados estén de preferencia entrenados en el Enfoque de Salud en Todas las Tallas (HAES). Esto es importante porque en HAES el bienestar va mucho más allá de aquello que comemos, y la salud se entiende como un estado dinámico donde en ningún momento alguien pierde valor o sentido de responsabilidad por presentar alguna enfermedad; a diferencia del enfoque salutista donde lo único que importa es ese «estado máximo de salud» donde muchas veces se nos va la Vida intentado conseguirlo… El cual, por cierto, es inexistente para muchos y efímero para el resto. Así que, hay que hacer las paces con el síntoma como primer paso, llegando incluso, en ciertos casos, a poder verlo como maestro o mensajero para sacar una enseñanza del mismo y poder cambiar el filtro con el que se ve. En el proceso y en conjunto, trabajaríamos en enfocarnos en lo que SÍ hay y lo que SÍ tienes a tu alcance, ya que el enfoque (natural, por cierto) en la restricción y lo que «no está a tu alcance» convierte al proceso en un calvario. Se trata de combinar conexión corporal, prácticas de autocuidado y cambio de enfoque hacia el placer y bienestar que obtienes para que las decisiones nazcan a partir de aquello q te hace sentir bien y no a partir del miedo a lo que te puede llegar a enfermar. Dejando la fuerza de voluntad para casos muy, muy especiales, ya que está comprobado que ésta viene (para todos los seres humanos) en dosis limitadas y con fecha de caducidad por dosis 😉.
      Espero que esto te ayude a ver una opción y a saber que existen nuevas formas por explorar 🙏
      Un abrazo y que descanses.

  2. Me encanta leerte. Tus palabras podrían ser las mías, me he dicho todo esto muchas veces pero estoy tan “hecha” a siempre sobajarme…que me autosaboteo. Justo ahora estoy tan enredada. Un día me acepto y oro me rechazo.

    • Hola Marta, muchísimas gracias por compartir un pedacito de tu experiencia, somos muchos los que podemos relacionarnos con esto. Algo que he descubierto es que hay un paso muy important entre la identificación y expresión total de los rasgos, y ésta es la acción. Esto es, una vez identificado el punto (el cual es un paso importantísimo) solemos trabajar en el concepto una y otra vez, pero esto llega a ser cansado y pareciera que no nos lleva a ningún lado. Llevar el concepto a la acción, con pequeños detalles, y de manera consistente, es una gran manera de experimentar ese cambio que ya sentimos de manera interna. Espero que esto te ayude tanto como me ha ayudado a mí. Un abrazo!

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