Comida y Emociones

“Mi problema es que mezclo las emociones con la comida.”

Esa es una frase que me repetí por años, una y otra vez.

Hoy, es una frase que escucho de manera cotidiana en el consultorio.

Crecemos con la idea de que el origen de muchos de nuestros problemas con el cuerpo y la comida es nuestra “abominable tendencia” a mezclar el alimento con las emociones.

¿En qué cabeza cabe hacer algo así?

Lo vemos como un gran defecto a temer y atacamos (abierta o silenciosamente) a quien osa hacerlo (aunque por dentro sepamos que “sufrimos del mismo mal”).

¿En qué momento comenzó esta temida unión?

Pues, ¿qué creen?

La relación entre la comida y nuestras emociones comienza desde el momento de nuestra gestación.

La primera unión tangible que tenemos con otro ser humano es el cordón umbilical, que sirve nada más y nada menos, para alimentarnos y proveernos de bienestar. Es el medio a través del cual el SER que más nos ama en el mundo nos da sustento y protección.

Como recién nacidos, cada vez que nuestro cuerpo manda la señal de necesidad de alimento, lo único que podemos registrar es dolor y la sensación de muerte si no cubrimos esa necesidad (a la cual aun no podemos poner un nombre).

¿Qué pasa entonces?

Nuestra madre, con todo el amor que sale de ella, nos toma en brazos y nos alimenta con un líquido tibio y DULCE.

¿Pero qué mi necesidad de dulce para sentirme bien no es un enorme defecto?

De ser así, la queja habrá que mandársela a la Madre Naturaleza.

¿Y qué sucede cuando mi madre me alimenta?

Ciertamente lo último que registramos en ese momento es la cantidad de macronutrientes o calorías que ingerimos. No, lo que realmente registramos es la sensación de AMOR, PAZ y BIENESTAR.

Es desde ese momento que la naturaleza NOS DISEÑA para mezclarlas. ¿Por qué? Porque como mecanismo de supervivencia necesitamos BUSCAR aquello que nos hace bien y HUIR de aquello que nos lastima.

¿Pero entonces porqué el azúcar es dulce y nos hace tanto daño?

Porque son los alimentos INVENTADOS POR EL HOMBRE (consumidos en exceso o como base de nuestra alimentación) los que nos enferman y arruinan los mecanismos auto-regulatorios del cuerpo.

Y es así que cada vez que intentamos separar las emociones del alimento, recriminándonos por “ser tan débiles”, iniciamos un viaje hacia la frustración y el fracaso. Porque, por más que lo intentemos, todo camino que nos lleve en contra de nuestra naturaleza tiene ese destino.

Y todo esto se los platico porque hoy me cocinaron un platillo que de solo verlo me lleva a esos años donde todo es bello, el juego, los abrazos y el calor del hogar son lo más importante del mundo.

La EMOCIÓN que recorrió mi cuerpo y el PERMITIRME SENTIR Y VIVIR todo aquello que me trajo son los ACELERADORES METABÓLICOS que les presento hoy.

Si insistiera en separar mis emociones de la comida, se volvería un simple combustible incapaz de ayudarme a conectar con momentos como ese.

¿Qué crees que sea más funcional? ¿Luchar contra tu naturaleza o aprender a reconocer y manejar tus emociones?

La Saboteadora (7)

¿Aceptas tu propia naturaleza o le tienes miedo?

Gina Tager

logo4

 

*Recuerda inscribirte al Blog y al canal de Youtube para recibir material que te ayude a seguir creando cambio 👊👊👊 #AlimentaciónDeCuerpoyMente  
*Sígueme y conéctate a las sesiones de FB Live en @ginatager

 

 

También te recomiendo:

*Taller: Estrés y Alimentación

*Alimentación Emocional: La Importancia del Ritual

*FB Live: Atracones y Alimentación Compulsiva

 

3 comentarios

  1. Gina! un artículo muy interesante, por años tengo esa sensación de tener una relación emocional y estrecha con la comida, me justifico diciendo que el comer es uno de los principales placeres del ser humano, pero soy consciente de que abusar de los alimentos que nos hacen daño puede ser terrible.

    Saludos

    Le gusta a 1 persona

    • Hola! Muchas gracias por tu comentario.
      Coincido contigo, comer es uno de los principales placeres del Ser Humano y, no es el único.
      Tanto en mi caso como en lo que veo en el consultorio de manera general, es que el aceptar y honrar la estrecha relación entre comida y emociones, nos permite dejar de pelearnos con esto y comenzar a buscar nuevas formas de nutrir el Alma, para que así la comida no sea la única.
      No se trata de “justificar” sino de hacerle un lugar, para así poder darnos cuenta que la comida jamás es el problema y que si nuestras emociones nos hablan a través de ellas de manera excesiva y perjudicial, lo mejor que podemos hacer es escucharlas y gestionarlas, en vez de atacar al mensajero (comida).
      Así, el día en que la comida sea un mensajero eventual y placentero de ese gran mundo interno, nos podremos permitir disfrutarlo, no solo en el paladar físico sino en el emocional. 🙂
      Saludos y que tengas una hermosa tarde!

      Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s