¿Vives Tu Vida o Vives Viéndola Pasar?

Son los pequeños detalles los que hacen una gran diferencia.

Fue este fin de semana, durante una fiesta, cuando las circunstancias me hicieron recordar el poder de limitarme y limitar mi experiencia por el miedo a “no ser suficiente”.

Por un lado, recordé esa etapa en la que mis estrictas dietas y ayunos hacían de cualquier evento social un verdadero infierno. Al punto que, o me la pasaba de malas y frustrada ante cualquier demostración de placer culinario, o de plano prefería no asistir, aislándome a mí y a mi familia cada vez más.

Sobra decir que el aislamiento comenzó con las fiestas y reuniones pero se extendió hacia círculos más íntimos.

Por otro lado, la Vida me presentó una vez más la opción de “hacer lo socialmente aceptado” (quedarme sentada e integrarme a la plática del momento) o seguir mis impulsos y mi pasión, y aprovechar una buenísima máquina de karaoke que pedía a gritos que alguien la usara.

En otro momento, mi creencia sobre las expectativas externas hubiera ganado, manteniéndome sentada en la silla y tratando de pasar lo más desapercibida posible.

¿Sabes? Cuando el sentimiento de no ser lo suficientemente buen@ domina tu Vida, es muy fácil eliminar todo el valor de los deseos propios.

…O al menos eso creemos, porque el cuerpo tiene memoria y cuando le negamos este tipo de satisfacciones naturales, aparentemente sin importancia, encuentra maneras para restituir el equilibrio.

Incluso si tiene que activar el “piloto automático”.

¿A qué me refiero?

A que en el primer caso, aguantaba una temporada con la estricta dieta del momento pero en cuanto me descuidaba, terminaba con la alacena en menos de dos días.

Y en el segundo caso, acababa con toda la mesa de botanas y postres a la par. Después de todo, si mi único apapacho era ese… algo tenía que sacar de la reunión… ¿no crees?

Esta vez me atraqué de risas, bailes y canciones. Fue delicioso y mi cuerpo me lo agradeció. La cena estuvo EXQUISITA, y los postres los tuve que probar al día siguiente porque esa noche ni tiempo me dio.

Ese es el gran impacto de VIVIR la Vida, en lugar de solo verla pasar. Transforma el miedo al rechazo en un motor que te mueva a liberarte de las expectativas externas, a honrar tu personalidad y ponerla al servicio de los deseos más profundos de tu Alma.

Como vives la vida

Gina Tager

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3 comentarios

  1. Hola Gina! tienes mucha razón en lo que dices y me identifico mucho con este artículo. A veces siento que reprimo demasiado mis deseos por cubrir constantemente expectativas que muchas veces no tienen sentido alguno.

    Pero es necesario a veces obedecer a nuestros deseos, disfrutar de vivir y no solo limitarnos a existir.
    Saludos y un abrazo 😀

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