🗞Los Viajes y el Miedo al Cuerpo âœˆ

Uno de los temas (y miedos) más comunes con los que me topo en esta época del año, tanto de manera personal como de manera profesional, son los viajes…😲

Es ya natural recibir una alta cantidad de mensajes de personas pidiendo bajar de peso porque tienen un viaje en puerta. Lo entiendo, yo misma he vivido esa “necesidad” en carne propia. Desde muy temprana edad se nos ha inculcado hasta el cansancio en todo tipo de medio y canal de comunicación, que “la preparación del cuerpo para el viaje” es igual o más importante que las reservaciones y los boletos de avión.

Para toda persona con retos de cuerpo y comida la sola idea de un viaje puede despertar en ella dos fases -que si bien pueden ser consideradas incómodas y difíciles- son grandes oportunidades para aprender y crecer:

Fase 1. La Planeación 📅

El periodo de planeación previo al viaje, en condiciones normales, puede ser un tiempo MUY divertido, dedicado a saborear aquello que queremos experimentar, a decidir hacia dónde queremos dirigir la aventura, y por qué no, también a mentalizarnos a ciertos cambios o circunstancias -que si bien no son parte de nuestra idea de diversión- se saldrán de nuestras manos y vendrán con el paquete.

👉 Sin embargo, si bien hay una parte de nuestra mente que se “ocupa” (y yo diría a medias) de este tipo de preparación, hay otra que se prepara en otro sentido.

Muchas veces de forma consciente, otras de forma más velada -más no por eso menos activa e insidiosa- hay una parte de nosotr@s que está totalmente dedicada a la preocupación y CONVICCIÓN de que este tiempo previo es nuestra última oportunidad para moldear nuestro cuerpo y perder el peso necesario para ser merecedores del viaje y de los regalos que este nos pueda traer.

Lo que normalmente sería el momento perfecto para soñar, planear y saborear posibilidades, termina siendo un periodo de tortura física, mental y constante medición insuficiente.

Fase 2. El Momento del Viaje 🚂

Aquel instante que se espera con tanta ilusión, que se planea con la idea de poder agregar experiencias y aprendizajes a nuestra historia, queda opacado por el miedo constante a todo lo que el proceso pueda estarle causando a nuestro cuerpo… En pocas palabras, el cuerpo viaja (rodeado de sufrimiento y preocupación) pero la mente y el Alma no tienen tiempo de enterarse y disfrutarlo de manera plena.

En este caso predominan dos panoramas:

👉 El del control total. Donde nuestra necesidad de mantener -a toda costa- el cuerpo previamente obtenido limita de una forma u otra la experiencia del viaje, ya sea porque evitamos consumir cualquier alimento que esté fuera de lo permitido, complicando así el momento y la interacción social, o incluso llegando a comer únicamente aquello que llevamos con nosotros desde origen. Con esta actitud de “control total”, eliminamos cualquier posibilidad de crear experiencias que tengan un toque gastronómico, y por la necesidad de cumplir con el “régimen”, corremos el riesgo de romper el flujo natural del viaje, creando rigidez, aislamiento, enojo y preocupación.

👉 El del constante rechazo y la sensación de insuficiencia. Ya sea porque nunca logramos el tipo de cuerpo que nos permitiría disfrutar el momento o porque durante el proceso, y con los cambios naturales que un viaje trae consigo, sentimos que el trofeo 🏆… se nos va de las manos segundo a segundo. Llegando a pensar incluso que la apariencia de nuestro cuerpo influye en la manera en la que otros nos ven, en nuestra capacidad para realizar actividades y en el mucho o poco alimento que merecemos consumir enfrente de los demás. Poniendo así una calificación a la experiencia de viaje totalmente ajena a lo que realmente se vivió y para lo que fue concebido en un principio.

En cualquiera de estos casos, lo que se pretende como un momento de expansión del Alma, de experiencia de Vida, de aprendizaje, de disfrute y de convivencia, queda contaminado de principio a fin por un virus mental, fruto de un sistema de creencias limitantes.

Creencias que nos inducen a pensar que para poder disfrutar la Vida, ser merecedores de amor y respeto, y considerarnos moralmente aceptados, es nuestra obligación mantener “cierta figura, peso y silueta”.

👉 Aún así, muy a pesar de estas creencias, la realidad y el sentido de la Vida van mucho más allá de nuestras características corporales y alimenticias.

Hay un mundo esperándonos con los brazos abiertos, listo para llenar nuestro bagaje con historias, experiencias y aprendizajes. Es indispensable sanar nuestra relación con la comida y especialmente con el cuerpo, para poder experimentarlo en su totalidad, en plenitud y bienestar.

Sí… el cuerpo puede cambiar durante la travesía.

Consumiremos alimentos a los que no estamos acostumbrad@s, puede pasar que los horarios y las costumbres sean totalmente distintos, las probabilidades de tener un ritmo digestivo “normal” serán pocas… pero el cuerpo, en su eterna lealtad, absorberá todos esos cambios haciendo lo mejor que pueda para conservar el equilibrio y permitirnos disfrutar la aventura.

¿Qué haremos nosotros a cambio? 🤔

Bien podemos contaminar cada momento con pensamientos incisivos, supervisando cada posible cambio… recriminándonos (recriminándole) el hecho de ser un organismo cambiante, moldeable y adaptable… O…

Podemos SANAR.

Lo cual, naturalmente requiere trabajo y atención en varias áreas tan diversas e importantes como las siguientes:

Área Biológica 🕑

Es de vital importancia entender que intentar controlar nuestro cuerpo para mantenerlo en un estado fijo y estático, no solo es antinatural sino que es enteramente imposible. Los intentos intensivos por lograr esto desgraciadamente tienden a terminar en un trastorno alimenticio, que no solamente no nos da la plenitud y felicidad que tanto buscamos en la Vida, sino que arriesga la Vida misma.

👉 El cuerpo cambia, el cuerpo es dinámico.

Nos guste o no. Lo mejor que podemos hacer es escuchar los mensajes que nos envía para poder satisfacer sus necesidades al momento y de la mejor manera de acuerdo a nuestras posibilidades.

A pesar de todas la veces que se nos ha dicho que es nuestra obligación controlar el peso de nuestro cuerpo, ya hay suficiente evidencia científica que demuestra que esto no está bajo el control de nuestra mente consciente; y que, nuestros intentos por mover el peso de manera arbitraria y artificial, no hacen sino mandar mensajes al cuerpo para que aumente este peso base.

Así que NO, no está en tus manos ni es tu obligación moral mantener un peso bajo o controlar el que ya tienes. Tu cuerpo tiene sus propios mecanismos auto-regulatorios a los que va a dejar actuar sin necesidad de tu aprobación consciente. Lo que sí es tu responsabilidad, es aprender a escuchar a tu cuerpo, aprender a identificar sus -y tus- necesidades físicas, emocionales, intelectuales y espirituales, para así encontrar las mejores herramientas que tu ambiente y tu realidad te ofrezcan.

Área Social 👥

Sí, es difícil tener una talla distinta a la que el mundo de hoy considera como “aceptable”. Lo cual, es especialmente curioso si tomamos en cuenta que la mayor parte de la población mundial está por encima de la cada vez más pequeña talla “saludable”.

Parecería que el hecho de salir de la norma establecida facilita a su vez ser objeto de discriminación. La buena noticia es que entre más rápido identifiquemos esto por su nombre, más rápido podremos cambiar la situación.

Continuar pensando que somos responsables de cambiar nuestro cuerpo para poder “entrar” en el estándar aceptable, equivale a la idea de creer que tenemos que cambiar nuestro tono de piel para poder valer como seres humanos. ¿Ridículo, no?

¿Entonces por qué seguimos haciéndolo? 🤔

👉 Sabemos que es difícil ser objeto de los juicios colectivos, pero también sabemos que ya somos muchos alzando la voz, que bajar la cabeza y seguir tolerando la discriminación -en nuestro constante y fallido intento por dar gusto a un grupo u otro- jamás ha resultado en un desenlace positivo.

Si queremos que la sociedad cambie, necesitamos comenzar a cambiarla nosotros. Existe mucha información, literatura, agrupaciones y movimientos que ofrecen apoyo y herramientas diversas para hacer de nuestra experiencia de Vida algo más positivo. Cambiar nuestro entorno -de uno que nos intoxica por uno que nos nutre- de manera consciente y activa, suele tener un impacto mucho más poderoso sobre la salud que el peso y la talla.

Área Personal🤳

Es hora de despertar y abrir los ojos. Es mucho más fácil pelearse con el cuerpo y tratar de cambiarlo constantemente, que afrontar aquello que realmente nos molesta en el interior. Las dietas y el rechazo al cuerpo -promovido por la presión social claro está- se vuelven el distractor perfecto para evitar atender necesidades, asuntos y emociones que SÍ requieren nuestra atención inmediata; y que SÍ impactan de manera directa en nuestra salud y nuestro bienestar.

El crecimiento personal, la capacidad de auto-análisis, la obtención de herramientas que nos permitan conocernos mejor y generar resiliencia, son los suplementos que necesitamos “consumir” todos los días cuando de plenitud, salud y bienestar se trata. Si tienes una relación conflictiva con tu cuerpo y la comida, es muy probable que necesites este tipo de suplementos 😉

Área Espiritual 🦋

Para mí, la parte más poderosa. Después de todo, el cuerpo no es más que el vehículo para que el Alma viva la Vida, aprenda, experimente, crezca, florezca y se expanda. Un viaje, es algo así como un curso intensivo para lograrlo; siempre y cuando se lo permitamos, siempre y cuando podamos limpiar la contaminación de la mente, dejar al Alma estar PRESENTE y absorber la experiencia.

Cuando dejemos este mundo, cuando dejemos este vehículo, lo único que llevaremos con nosotros es la historia y las emociones que con ella generamos. ¿Qué tanto de tu presente queda opacado por el miedo y el rechazo? ¿Qué tanto permites que se empañe el filtro a través del cual tu Alma intenta cumplir su propósito?

Los cambios en tu cuerpo no aumentan o disminuyen tu capacidad de sentir un abrazo, de emocionarte por un bello atardecer, de estremecerte con un nuevo paisaje o de vibrar de emoción por un nuevo sabor. ¿Dónde está el equilibrio? En estar siempre atento a aquello que el Alma pide a través del cuerpo y a escuchar las respuestas que te da después de cada cosa experimentada… es así como sabes si las cosas resuenan contigo o no. Créeme, de nada te sirve pulir de manera constante el trofeo “perfecto” si este está destinado a permanecer encerrado en el aparador.

Así que, la próxima vez que estés de viaje o estés planeando uno, y la sensación de miedo te invada, recuerda que hay alguien que te entiende, que no estás sol@ y que es un sentimiento (si bien no muy expresado) bastante común y compartido. Recuerda que tu cuerpo, tu silueta y tu talla no tienen por sí mismas la capacidad de mejorar o empeorar tu experiencia, ese poder está en tu mente y está dirigido por tus creencias.

Recapitulando ⚠ antes de limitar un alimento o comenzar a escudriñar los cambios de tu cuerpo, hay otras áreas que bien vale la pena que explores, que pueden darte POR FIN esa libertad que tanto buscas para -ahora sí- poder entregarte a la Vida de manera plena, permitir que tus cinco sentidos estén presentes absorbiendo cada nueva experiencia, cada nuevo lugar, cada nueva textura, cada nuevo sabor y cada nueva emoción.

the basics of E (31)

Esto es a lo que yo llamo VIVIR.

Gina Tager

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